María de Villota, superación sobre el asfalto

María de Villota posa sonriente con el mono de la escudería Marussia | Cadena Ser

María de Villota posa sonriente con el mono de la escudería Marussia | Cadena Ser

Por: Diego Alonso Arecha (@Diego_Alonso23)

«Esta carrera la he ganado, porque estoy viva». Estas fueron las primeras palabras de María de Villota tras el accidente ocurrido en el aeródromo de Duxford el 3 de julio de 2012. Un accidente que la marcó para siempre. Perdió un ojo, un sueño, pero no perdió las ganas de vivir.

La vida de María de Villota (Madrid, 13 de enero de 1980) siempre estuvo ligada al mundo del motor. Desde muy pequeña le fascinó todo lo que tenía que ver con los coches, y en ello tuvo gran parte de culpa su familia —pese a la insistencia en que practicara otros deportes—. Creció en un hogar donde se respiraba automovilismo. Su padre Emilio fue uno de los pioneros españoles en la Fórmula 1, llegando a disputar dos carreras en 1977 (Jarama y Austria). Sin lugar a dudas, fue la principal referencia para María.

María de Villota posa con su Toyota | Motor Pasión

María de Villota posa con su Toyota | Motor Pasión

Empezó su andadura en el karting con 6 años, aunque la primera oportunidad en un circuito le llegaría con 16. Su hermano Emilio la inscribió (junto a él) en unas pruebas para jóvenes pilotos, de las que resultaría seleccionada para correr el Campeonato de España de la Fórmula 1300. Tras ello, llegaría su debut en la Fórmula Castrol de la mano de Movistar. Y desde entonces, el Campeonato de España de Fórmula 3, el Ferrari Challenge, los 1000km Hyundai o las 24 horas de Daytona. Competiciones en las que María crecía como piloto y demostraba sus cualidades dentro del monoplaza.

Un meritorio tercer puesto en el ADAC Procar y la participación en la Euroseries 3000 fueron argumentos suficientes para que en 2009 el Atlético de Madrid, de la Superleague Fórmula, se interesara en hacerse con sus servicios. Hasta 2011 defendió los colores del equipo rojiblanco, pero ese mismo año llegaría su gran sueño: por fin iba a probar un Fórmula 1. Ocurrió en el circuito marsellés de Paul Ricard, donde rodaría con un Lotus Renault. Algo inolvidable para ella.

En marzo de 2012 la escudería rusa Marussia decidió contratarla como tercer piloto o piloto probador. Sin embargo, no pudo competir en la Fórmula 1 debido a que no contaba con la Superlicencia FIA.

María posa en una pista con el mono de la escudería Marussia | Motor.es

María posa en una pista con el mono de la escudería Marussia | Motor.es

El 3 de julio de 2012, cuatro meses después de su fichaje, tenía lugar la primera experiencia con el coche del equipo. Durante la sesión de pruebas en el aeródromo de Duxford (Gran Bretaña), María perdió el control del bólido y se estrelló contra la plataforma de uno de los camiones de asistencia. El impacto frontal —a la altura del casco— le ocasionó graves lesiones. Fue trasladada al hospital de Addenbrooke (Cambridge), donde se le operó de urgencia durante más de 17 horas. Su vida pendía de un hilo, pero la capacidad de lucha que la caracterizaba hizo que lograra renacer y 4 días después del accidente empezó a recuperar la conciencia.

La pérdida de su ojo derecho acabó con su sueño. Al ver disminuida la capacidad de percibir distancias, era totalmente imposible que pudiera volver a montarse en un Fórmula 1. Pero no decayó en ningún momento, no se dio por vencida. “Ahora veo más que antes, siento más” dijo, tras un duro proceso de rehabilitación en el que pasó numerosas veces por quirófano.

Accidente de María de Villota testando su Marussia | AutoBlog

Accidente de María de Villota testando su Marussia | AutoBlog

Las causas del accidente aún se desconocen, pero las carreras acabaron definitivamente para ella aquel día. Su vida había dado un vuelco de 180º y un parche mostraba las graves secuelas con las que conviviría desde entonces.

Nada le obstaculizó en adelante. Logró rehacer su vida colaborando con la DGT a través de charlas a jóvenes sobre seguridad vial, participó en fundaciones para niños con enfermedades poco comunes y fue embajadora contra la Violencia de Género, entre otras muchas cosas. Incluso se casó con su novio Rodrigo en el verano de 2013. También permaneció en contacto con el mundo del motor siendo la responsable de la Escuela de Pilotos de su padre, y ocupando cargos en la Federación Española y en la Federación Internacional de Automovilismo.

María de Villota porta un parche en el ojo, consecuencia del fatal accidente que sufrió | The Telegraph

María de Villota porta un parche en el ojo, consecuencia del fatal accidente que sufrió | The Telegraph

El 11 de octubre de 2013, María fallecía en un hotel de Sevilla —donde se encontraba para participar en una conferencia— por causas naturales a raíz de las secuelas del accidente. Estaba previsto que el lunes siguiente presentase su primer libro, ‘La vida es un regalo, en el que contaba en primera persona su experiencia tras el fatídico contratiempo sufrido en Duxford. Era su forma de dejarnos una herencia única y personal.

Aquel día se fue para siempre un verdadero ejemplo de superación, de esfuerzo y de sacrificio. Una mujer que peleó con todas sus fuerzas por seguir viviendo. Una piloto a la que la vida le dio una segunda oportunidad. Con su historia, María nos ha dado una auténtica lección a todos, y es que la vida es un regalo.

María de Villota, posa junto a su imborrable sonrisa | ABC

María de Villota, posa junto a su imborrable sonrisa | ABC

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