El ladrillo, los libros y los pobres

La Caja Mágica durante su construcción en 2004 | Urbanity

La Caja Mágica durante su construcción en 2004 | Urbanity

Por: Mario Escribano Torres (@marioescr)

La Caja Mágica fue construida en 2004 en el madrileño barrio de San Fermín, del distrito de Usera. Aunque estaba presupuestada en 120 millones de euros, acabó costando más del doble: 294 millones. Actualmente se encuentra infrautilizada, con un 40% de ocupación media, y no parece que esto vaya a cambiar en los próximos años.

La principal justificación de este elevado coste fue porque complementaba el equipamiento municipal, pero lo cierto es que los elevados costes de mantenimiento de estas instalaciones hacen que sea inaccesible para la inmensa mayoría de la población. Ni siquiera la Federación de Tenis, el Real Madrid de Baloncesto y el equipo HTR de Fórmula 1 podían permitírselo. Además, estos últimos han dejado el alquiler —más de 800.000 euros— sin pagar y tampoco han realizado las obras que se comprometieron a hacer en el contrato.

Cabe destacar que San Fermín es uno de los barrios más humildes de Madrid, en el que las consecuencias de la crisis están provocando un auténtico drama social, como es el caso del elevado paro —cinco puntos superior a la media autonómica—, los desahucios o la precariedad de servicios públicos, si es que estos llegan. Muchos de los vecinos del barrio relatan las grandes diferencias que encuentran con los aficionados a este deporte que acuden a Caja Mágica, uno de ellos cuenta cómo “algunos se agarran bien el bolso como si les fuéramos a robar”.

En 2008, Alberto Ruiz Gallardón se comprometía a crear una biblioteca en este mismo barrio durante el periodo 2009-2013. A día de hoy, no existe ni siquiera una partida presupuestaria para iniciar las obras, pero tampoco se le espera, pese a las movilizaciones vecinales.

Los hechos relatados anteriormente no son, por desgracia, hechos aislados. Entran dentro de la cultura del ladrillo que imperó en nuestro país durante casi una década. La única beneficiada con la construcción de la Caja Mágica ha sido FCC, mientras que los vecinos tienen que desplazarse a otros barrios para poder tener un acceso gratuito a la cultura, y ni siquiera pueden hacer uso de estas instalaciones deportivas. En definitiva, una subordinación del poder político al poder empresarial, encabezado por las constructoras. Dicho de otro modo: poner el ladrillo por encima de los libros.

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