La revelación que dominó el mundo del tenis

Arantxa Sánchez Vicario | AS

Arantxa Sánchez Vicario | AS

Por: Mario Escribano Torres (@marioescr)

96 títulos de la Women’s Tennis Association. 14 de ellos Grand Slam. 29 a título individual, 67 en parejas. Más de 700 victorias en todo el circuito. 5 Copas Federación, 2 Copas Hopman. 4 medallas olímpicas: la mitad de plata, la mitad de bronce. Única tenista española que ha conseguido el puesto número 1 de la WTA. Ese es, grosso modo, el palmarés de Arantxa Sánchez Vicario.

Sin duda, su carrera no puede ser entendida sin su salto a la fama a los 17 años, tras ser la jugadora más joven en ganar Roland Garros —aunque este distintivo solo le duraría un año—. Fue un 10 de junio de 1989. Nadie apostaba un duro por ella. Era una tenista joven, proveniente de un país en la que el tenis femenino nunca había dado grandes estrellas. Tampoco apoyos, como Arantxa siempre ha denunciado. Se enfrentaba a Steffi Graff, la entonces número uno del mundo, que venía de ganar los últimos cinco Grand Slam. No fue fácil, tras un primer 7-5 a favor de la catalana, Graff consiguió empatar con un 3-6. Todo se decidiría en el tercer set, un set muy igualado que llevó hasta el tie-break. Finalmente, Sánchez Vicario venció por 8-6.

“Arantxa Sánchez Vicario entra en la historia”titulaba El País al día siguiente. Y así fue. Los duelos entre ella y Graff eran los más esperados del tenis femenino, en los que compartían protagonismo con su dureza a la hora de disputar todas y cada una de las bolas. Seis años más tarde, conseguiría alcanzar el número uno del ránking mundial.
Arantxa Sánchez Vicario, eufórica tras ganar un encuentro | Tennis Twins

Arantxa Sánchez Vicario, eufórica tras ganar un encuentro | Tennis Twins

Desde aquel entonces, la tenista comenzó a cosechar numerosos éxitos, tal y como reflejé al principio de este artículo, convirtiéndose en una de las cinco mejores tenistas del mundo e, indiscutiblemente, la mejor del panorama nacional. Pero no fue siempre así. Al término de la década de los 90 comenzó a sufrir numerosas lesiones, a las que le acompañaron malos resultados. Fue cayendo en el ránking mundial, fue descendiendo hasta el puesto 54, el peor desde 1987. Finalmente, se retiró del mundo del tenis en 2004.

Junto con su retirada llegó el escándalo de la evasión de impuestos. Tras pasar por el Tribunal Económico Administrativo Central, Sánchez Vicario recurrió a la Audiencia Nacional. Esta, desestimó el recurso de la tenista, quien volvió a recurrir, esta vez, al Tribunal Supremo. En 2009, este tribunal dictaminó que la tenista debería pagar 3,5 millones de euros en impuestos, debido a que la tenista tenía fijada su residencia en España, y no en Andorra, tal y como afirmaba.

Este episodio dejó muy mal sabor de boca a muchos seguidores de este deporte. Y no es para menos. Los aficionados esperan que los deportistas tengan un comportamiento ejemplar tanto dentro como fuera del campo, y Sánchez Vicario dejó mucho que desear. No obstante, siempre nos quedarán puntos como este para recordar aquellos puntos que disputaba hasta el final.

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