Manute Bol, un dinka en la NBA

Manute Bol | ABC

Manute Bol | ABC

Por: Diego Alonso Arecha (@Diego_Alonso23)

La década de los 80 es considerada la época dorada de la NBA. Jugadores como Michael Jordan, Larry Bird o Magic Johnson deleitaban a los aficionados del baloncesto cada partido con sus mates increíbles, sus triples ganadores o sus pases imposibles. Sin embargo, un pívot sudanés de 2,31 irrumpió con fuerza en la liga gracias a su gran envergadura y a su capacidad para poner tapones.

Manute Bol (‘bendición especial’) nació en Gogrial, una pequeña localidad al sur de Sudán, el 16 de octubre de 1962. Perteneciente a la tribu de los dinka, la más alta de todo Sudán, tuvo una vida muy sencilla hasta los 17 años —aislado del mundo exterior y con la única preocupación de cuidar del ganado familiar—, cuando oye hablar por primera vez de baloncesto.

Sin apenas haber tocado un balón en su vida, la carrera de Manute comenzará gracias al olfato de un ojeador que, después de oír hablar de las cualidades físicas del joven, decidirá ficharlo de inmediato. Tras no ser aceptado en la Universidad de Cleveland State por su analfabetismo, consigue acceder a Bridgeport, una pequeña universidad de la 2ª categoría de la liga universitaria. Allí será donde demuestre su gran habilidad como taponador, lo que le servirá en gran parte como futuro trampolín a la NBA.

Manute Bol, en un encuentro contra Los Ángeles Lakers | Taringa!

Manute Bol, en un encuentro contra Los Ángeles Lakers | Taringa!

En 1985 es elegido en la 2ª ronda del Draft por los Washington Bullets, debutando en octubre de ese mismo año y convirtiéndose en el primer africano en jugar en la NBA y en el jugador más alto por aquel entonces (2,31m). Pese a su gran envergadura, su peso (91 kg) no era el adecuado para hacer frente a la ingente cantidad de partidos que se disputaban cada temporada. Por ello, desde su primer día en el equipo se intentó que engordara de todas las formas posibles (haciendo pesas, comiendo comida basura o incluso bebiendo cerveza), pero resultó en vano.

El gran problema de Manute era su adaptación a la sociedad americana. No sabía conducir, hablaba muy poco inglés —únicamente el que aprendía viendo la televisión— y utilizaba palabras fuera de contexto. Sin embargo, esto no le supuso un obstáculo y en su primer año como rookie superó el récord de tapones para un novato con 387, además de promediar 3,7 puntos y 5,9 rebotes por partido. El pívot se convirtió en un verdadero icono para los aficionados y en un constante reclamo para los medios de comunicación y las marcas (NikeToyota…), más aún cuando el equipo decide fichar en 1987 al jugador más bajo en la historia de la NBA, Tyrone Bogues.

Manute Bol, con sus impresionantes 2,31 metros de tallaje, despuntando en posición defensiva | Pivot World

Manute Bol, con sus impresionantes 2,31 metros de tallaje, despuntando en posición defensiva | Pivot World

Pero mientras Manute seguía triunfando en EEUU tras su pase a Golden State Warriors en 1988, donde sorprendió con una extraordinaria faceta triplista, los acontecimientos en su país natal se sucedían. El sur de Sudán era masacrado por el gobierno fundamentalista del norte: más de 2 millones de civiles fueron asesinados y unos 4 millones se vieron desplazados. Manute no dudó en viajar a la zona de guerra y ayudar en todo lo posible a los afectados por el conflicto —los llamados niños perdidos, además de manifestar en sus comparecencias la fatalidad que se estaba produciendo en Sudán.

En 1995, tras 10 años como jugador profesional y aquejado por una artritis que le impedía rendir al máximo nivel, se ve obligado a retirarse definitivamente del baloncesto. Desde entonces dedicará todos sus esfuerzos en ayudar moral y económicamente a su malogrado pueblo, actuando incluso de intermediario en las negociaciones de paz —lo que le costará tres años de arresto domiciliario por negarse a convertirse al Islam—.

El pívot de la NBA, presente en un acto contra el genocidio de Sudán | Loko por el basket

El pívot de la NBA, presente en un acto contra el genocidio de Sudán | Loko por el basket

Por otra parte, sus problemas financieros lo llevaron prácticamente a la ruina —había gastado toda su fortuna en proteger a los más desfavorecidos—. Además, sufre un grave accidente de automóvil en 2004 del que sale muy malparado. Durante su recuperación llega el fin de la guerra de Sudán. Manute quiere estar con los suyos, pero sin saberlo está empeorando su ya de por sí maltrecha salud. Vuelve a EEUU, pero ya es demasiado tarde. El 19 de junio de 2010 muere en el hospital de Virginia a la edad de 47 años debido a un fallo hepático. Será enterrado días más tarde en Turalei, en un funeral multitudinario donde miles de personas mostraron su respeto al hombre que había luchado por la reconciliación del país.

Manute murió sin poder ver cumplido uno de sus sueños, la independencia de Sudán del Sur (aprobada por referéndum en 2011). Eso sí, su legado formará parte para siempre de la historia de esta nueva nación. Nadie olvidará jamás que gracias a él se salvaron miles de vidas. Y es que el único jugador con más tapones que puntos, aquel dinka que llegó de otro mundo, ya es leyenda. Manute Bol fue, en definitiva, un gigante dentro y fuera de la cancha.

Cartel de la escuela de Educación Primaria Manute Bol, en la localidad de Turalei (Sudán del Sur) | TSC Global

Cartel de la escuela de Educación Primaria Manute Bol, en la localidad de Turalei (Sudán del Sur) | TSC Global

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