Gonzalo Higuaín, el triunfo de la perseverancia

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Gonzalo Higuaín celebrando un gol con la elástica blanca | Photopin

Por: Luis Alonso Agúndez

Uno de los traspasos más sonados del pasado verano fue el de Gonzalo Higuaín, que, tras 6 temporadas y media en el Real Madrid, decidió cambiar el club de Concha Espina por el Nápoles de Rafa Benítez. Los italianos desembolsaron 37 millones de euros más otros tres en concepto de variables por hacerse con los servicios del Pipita, considerado todo un ídolo en Nápoles, incluso se le ha llegado a proclamar como el sustituto de Maradona en la ciudad. Ha pasado más de medio año desde que el argentino abandonase la disciplina blanca, poniendo fin de este modo a una relación de amor odio que siempre mantuvo con la parroquia merengue. Es un momento adecuado para repasar la carrera de este delantero argentino que ya forma parte de la historia del Real Madrid.

Gonzalo Higuaín llegó al club blanco de la mano de Ramón Calderón y Pedja Mijatovic, allá por diciembre de 2006, procedente de River Plate, club que se embolsó 12 millones de euros por su traspaso. En su haber, 13 goles en 34 partidos con el equipo argentino, destacando los dos que le marcó a Boca Juniors en el Monumental de Buenos Aires. Esta era la carta de presentación de un jovencísimo delantero al que se le presuponía un gran futuro y por el que media Europa preguntaba.

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Gonzalo Higuaín celebra un gol con la elástica del River Plate | Taringa!

El Pipa llegó a un equipo inmerso en plena temporada; no obstante, ni la competencia en su demarcación ni la exigencia de su técnico, Fabio Capello, pudieron intimidar a Gonzalo, pues ambición y ganas no le faltaron, tanto es así, que se convirtió en pieza fundamental de aquel Madrid “de las remontadas”, sumando desde el banquillo y anotando goles esenciales para conquistar la trigésima Liga blanca —para el recuerdo queda el gol  en el último minuto ante el Espanyol

El año siguiente, con Bernd Schuster en el banquillo de Chamartín, ganaría su segunda Liga consecutivaaumentando progresivamente su importancia en el equipo y sus cifras goleadoras —2 goles en 23 partidos en su primera temporada,  9 goles en 34 partidos en la segunda—; pero no fue hasta la temporada 2008-2009 cuando explotó a nivel mundial. Fue un año complicado tanto en lo deportivo —Juande Ramos sustituyó a Schuster con la temporada ya empezada— como en lo institucional —tras varios escándalos, Ramón Calderón abandonó la presidencia en favor de Vicente Boluda— sin embargo Higuaín, que ha demostrado que ante las adversidades se crece, emergió convirtiéndose en el máximo goleador —24 goles— y en el jugador referente del equipo; únicamente Robben y Raúl González Blanco compitieron con él en este aspecto. La consagración del Pipa como un delantero de presente, pero sobre todo de futuro fue lo más positivo para el Madrid aquella temporada, de difícil recuerdo para los madridistas, pues fue el año del famoso 2-6 del Barcelona en el Bernabéu.

Gonzalo se había metido a la afición madridista en el bolsillo. Lejos quedaba aquel joven y delgado delantero, que fallaba delante del portero y se ponía nervioso cuando era entrevistado; ahora el Pipa era el chico pillo que marcaba el gol que daba una Liga —Reyno de Navarra— o el que culminaba la remontada en uno de los partidos más locos que se recuerda en Concha Espina —contra el Getafe en 2009, 3-2—,Gonzalo era feliz.

Sin embargo, los méritos logrados no parecieron suficientes para el nuevo presidente, Florentino Pérez, quien, en su segunda etapa, diseñó un proyecto faraónico en el que Higuaín no tenía cabida. Así pues, Gonzalo, el  máximo goleador del equipo el curso anterior, comenzó la temporada como quinto delantero, por detrás de los lujosos fichajes de Cristiano Ronaldo y Benzema y los consagrados Van Nistelrooy y Raúl.

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Gonzalo Higuaín celebra un gol tras batir al guardameta del Fútbol Club Barcelona, Victor Valdés | Teinteresa.es

Pero el Pipa no se dio por vencido, y siguió trabajando duro para lograr su oportunidad. Tal y como declaró en cierta ocasión, “Aquí no regalan nada, todo lo que uno tiene se consigue a base de trabajo, esfuerzo y sacrificio”Poco tardó en convencer a Pellegrini, el nuevo entrenador, de que el 9 del equipo tenía nombre y apellido. De este modo logró la titularidad —de nuevo— y goles, muchos goles, tanto es así que aquella fue su campaña más fructífera, con 29 dianas. Pese a ello, el Madrid no logró ningún título, y el proyecto de Pellegrini naufragó.

A Higuaín siempre le ha acompañado la misma cantinela: falla en los momentos claves. Cuando se precisa la aparición de un crack que resuelva, cuando el equipo necesita el gol, Higuaín desaparece. Este fue el pensamiento que empezó a aflorar en un sector del madridismo, y que se vio acentuado en los momentos más importantes del año: en los partidos contra el Barcelona o el encuentro frente al Olympique de Lyon en UCL. 

La siguiente temporada, ya con Mourinho de entrenador, fue difícil para Higuaín, ya que una lesión en la espalda pudo haberle costado la retirada; pese a ello, el argentino, del que Valdano dijo que “es el digno sucesor de Raúl” cerró el año con 13 goles y la conquista de la Copa del Rey ante el eterno rival.

La temporada 2011/2012 fue sin duda una de las más satisfactorias para el argentino: logró su tercera Liga en el club blanco, “La Liga de los récords”, formando parte de una de las mejores tripletas atacantes de la historia del fútbol español: Higuaín, Benzema y Cristiano, entre los tres sumaron la friolera de 118 goles; además de alcanzar la mayor puntuación en la historia de la Liga, 100 puntos, únicamente igualada por el F.C. Barcelona la temporada pasada. Esa temporada, en la que anotó 26 goles, alternó la titularidad con Benzema, aunque es cierto que en los momentos críticos de la temporada el titular fue el francés, como en las semIfinales de Champions ante el Bayern o en los partidos contra el Barça.

El pasado año comenzó de un modo magnífico para Higuaín, al marcar un gol en la vuelta de la Supercopa de España frente al Barça (2-1) y alzar de este modo el trofeo. Sin embargo los resultados no acompañaron durante la temporada y se cerró el año sin ningún otro título. El romance entre Gonzalo Higuaín y el Real Madrid tenía fecha de caducidad, y este mismo verano, tras 6 temporadas y media, el Pipa ha dejado la capital de España en busca de nuevas metas en el fútbol italiano.

El Bernabéu ya no volverá a disfrutar de los goles de este delantero argentino, un tanto tosco en apariencia, pero que suple sus carencias técnicas con entrega, ilusión y sacrificio. Entre sus virtudes encontramos un potente disparo con ambas piernas, fundamental para un 9, un buen juego de espaldas, una destacada potencia para aguantar las acometidas de defensas dentro del área, y una más que aceptable definición desde posiciones ligeramente escoradas, cruzando el balón al palo largo del portero; pero, si por algo destaca el Pipa, es por el coraje y el honor, cualidades muy valoradas por la parroquia blanca. 

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Gonzalo Higuaín, celebrando un gol con la afición del Bernabéu en la temporada 2011/2012 | Los Blancos

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